Desafío de marca
Inés Rosales es esa marca de siempre, tan de siempre que cuando vino a nosotras (a mí y al equipo de la agencia de comunicación Agudiza el Ingenio) cumplía 100 años.
Para el centenario, Inés Rosales necesitaba una imagen de marca que reforzara la suya, muy arraigada en nuestro entorno y en un momento de gran expansión internacional.



Identidad visual
Las famosas tortas de aceite de Inés Rosales continúan haciéndose y envolviéndose a mano, en un acto de respeto hacia un método ancestral que dota al producto de diferenciación y calidad. Su papel parafinado ha servido a muchos como juguete después de tomarnos un café con tortas de aceite.
Si todo lo que envuelve a esta marca tiene que ver con el cariño, ¿qué mejor que convertir su envoltorio en un corazón? Lo de Inés Rosales no fue un centenario, fueron 100 años de amor.


Reto conseguido
Inés Rosales consiguió para su centenario una marca:
Emocional,
apuntando directamente a los recuerdos y los sentimientos vinculados a su producto, reforzando y elevando la estrategia base de la marca. En un momento en el que las marcas blancas contratacan copiando el producto y su visual, tener una conexión más allá del precio de convierte en algo absolutamente fundamental para la supervivencia de una marca.
Con impacto.
La narrativa alrededor de la marca daba pie a notas de prensa más atrayentes, titulares recordables y acciones de comunicación capaces de atraer la atención del público, altamente complicado en un mundo saturado de mensajes.
Con valor escalable.
La marca usó el concepto generado para toda la campaña de su centenario e incorporó algunos elementos a su comunicación habitual, más allá de la celebración. Esto facilitó la recepción y recordabilidad de la “esencia Inés Rosales” entre sus públicos.